El buscaba en su armario, porque habia perdido la razon... Yo exprimia diccionarios para poder hacer una cancion... No me acuerdo muy bien cuantos besos dejamos en cada equina, pero imposible olvidarme de aquel cuarto donde aquella noche subio la adrenalina... Se juntaron dos camas i no alcanzaban para tanto fuego, tanta accion, tanto descontrol...
Elegimos el colchón más chico i pareció de dos plazas cuando el colchon terminó, bienvenido fue el piso del comedor de su casa... A cada beso caía una estrella, cada arañazo calmaba el dolor, cuando me acuerdo de el levanto mi vaso y brindo a donde quiera que estés por nuestra cancion...
